Como vapeadores, la inmensa mayoría de nosotros consumimos la nicotina en los cigarrillos electrónicos. Muchas personas que tienen una opinión negativa de los e-cigarrillos dicen que los vapeadores siguen estando tan enganchados a la nicotina como los fumadores de cigarrillos tradicionales, pero este argumento no tiene sentido, dado que su propósito no es conseguir que la gente se desenganche de la nicotina, sino reducir los riesgos que consumirla puede tener para su salud.

Esto significa que sí, la adicción a la nicotina suele persistir en los vapeadores pero, ¿qué daño hace realmente la nicotina si ese elemento químico en sí mismo es relativamente inofensivo? ¿Juzgaría negativamente alguien a una persona que se bebe un par de tazas de café al día? Bien, pues probablemente esa persona tenga una adicción leve a la cafeína y la cafeína es una droga, por lo que, ¿por qué se considera esta adicción como algo diferente?

Aquí te presentamos 6 estudios que cambiarán para siempre tu opinión sobre la nicotina.

1.-El consumo de nicotina pura no causa cáncer

La característica más notable que tiene el cigarillo electrónico desde el punto de vista de los científicos y los doctores es que, a diferencia del cigarrillo de tabaco, la nicotina se consume de forma pura. Para investigar los efectos que tiene esto, los científicos han sometido a ratas de laboratorio a experimentos con nicotina pura, administrándoles el doble de la nicotina que suelen ingerir incluso los fumadores más empedernidos. Por si esto no fuera suficiente, lo hicieron durante 20 horas al día, cinco días por semana, durante dos años.

Para que un fumador consuma tanta nicotina, él o ella debería fumar como una auténtica chimenea, teniendo incluso dos cigarrillos en la boca cada vez, y dormir solamente cuatro horas cada noche para poder dedicar el resto a alimentar tu vicio. Al final del estudio, estas ratas enormemente adictas a la nicotina no habían desarrollado ningún tumor ni habían muerto con mayor frecuencia que las ratas del grupo de control (que respiraban aire normal”. De hecho, la única diferencia existente entre ambos grupos era que las ratas que consumían nicotina perdían algo de peso. Este estudio es una prueba evidente que demuestra que son otros elementos químicos los que provocan que los fumadores de cigarrillos normales enfermen de cáncer, no la nicotina.

2.-La nicotina puede mejorar el deterioro cognitivo

Un deterioro cognitivo medio puede no parecer algo demasiado importante, pero es en realidad un indicador muy importante de algunos problemas y es un síntoma significativo de enfermedades como el Alzheimer y de numerosos tipos de demencia. Sin embargo, se había considerado tradicionalmente que la nicotina puede tener un impacto positivo sobre estos síntomas, por lo que se realizó un experimento piloto de seis meses para determinar si esta afirmación tenía algún viso de realidad. El estudio utilizó parches de nicotina (que aportaban una dosis de 15 mg diarios a los pacientes), que se les proporcionaban de forma aleatoria a la mitad de los participantes (todos los cuales sufrían un trastorno cognitivo medio y no eran fumadores) y dándole a la otra mitad parches falsos (placebos).

Además de que el tratamiento era evidentemente seguro después de un periodo de seis meses, descubrieron que aquellos que habían consumido nicotina tenían un mejor rendimiento en los test de procesamientos mentales, de capacidad de atención y de memoria (los principales resultados que estaban buscando). No se apreció ninguna mejora en la escala de impresión clínica global (que es, esencialmente, la evaluación que hace el doctor de la condición del paciente), pero el estudio tiene pruebas suficientes que avalan que la condición  general de los pacientes experimenta una destacada mejora.  

3.-La nicotina estimula la formación de vasos sanguíneos

Esta es otra pieza de información muy importante que se ha descubierto sobre la conexión existente entre la nicotina y el cáncer. Los investigadores de la universidad de Stanford han investigado los efectos que tiene la nicotina en el proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos en ratones (un proceso conocido también como angiogénesis) y del crecimiento de tumores. Después de someter a los ratones a la cantidad de nicotina que consume una persona que fuma 20 cigarrillos al día, descubrieron algunos beneficios muy sorprendentes. En aquellos ratones cuyas patas de atrás habían sido privadas de oxígeno (a propósito), los investigadores descubrieron que la nicotina aumentó notablemente la cantidad de crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, lo que abriría nuevos caminos respecto a posibles tratamientos para gente que ha sufrido daños en sus tejidos como consecuencia de un infarto o de un ataque al corazón. Se asume que este efecto está relacionado con que la nicotina se vincula a un receptor específico de los vasos sanguíneos, provocando la liberación de elementos químicos que estimulan la angiogénesis.

4.-La nicotina no aumenta el riesgo cardiovascular

Las complicaciones coronarias se han asociado tradicionalmente con el hecho de fumar, pero un grupo de investigadores ha puntualizado correctamente que el humo de tabaco está compuesto por una gran cantidad de cosas, no solo de nicotina. Para comprobar si era la nicotina u otros elementos químicos los que aumentaban ese riesgo, han revisado estudios que examinaban el efecto de la nicotina sobre la salud (en forma de NRT) en personas que tenían un riesgo particular de sufrir un “evento cardiovascular agudo” (como un ataque al corazón). Las pruebas muestran que la nicotina en sí misma no aumenta la frecuencia de los eventos cardiovasculares en los experimentos llevados a cabo. Por ello se asume que son otros elementos químicos que están presentes en los cigarrillos de tabaco lo que hace que la sangre se vuelva más espesa (lo que aumenta la probabilidad de sufrir problemas cardíacos) y no la nicotina. Los investigadores concluyen que “El riesgo que corren las personas que consumen NRTs, incluso aquellas que sufren enfermedades cardiovasculares, es muy pequeño y se ve sustancialmente compensado por los beneficios potenciales que tiene dejar de fumar”.

5.-La nicotina ayuda a combatir la depresión

La conexión entre el tabaco y la depresión es bien conocida, pero no fue hasta el año 2006 cuando los investigadores estudiaron el impacto que tenía la nicotina en esta condición. Este es un movimiento algo arriesgado, dado que la mayoría de la gente dará por sentado que la droga psico-activa vinculada al hecho de fumar solo empeoraría las cosas. Sin embargo, este estudio descubrió que cuando a los no-fumadores que tuvieron una puntuación alta en la escala de depresión se les ponía al azar un parche de nicotina o un parche inactivo de placebo durante cuatro semanas, aquellos que recibían nicotina experimentaban un descenso significativo en su puntuación en la escala de depresión ocho días después de empezar a usarlos. Después de esto, la dosis asignada disminuyó hasta alcanzar solo los 3.5 mg al día, y el efecto positivo desapareció. Dado que su humor no pareció mejorar justo después de administrar la dosis, indica que existe un mecanismo subyacente más profundo vinculado, por lo que su influencia va más allá de proporcionar simplemente un subidón repentino. La existencia de este sugerido mecanismo de acción también se ha confirmado en pruebas con animales.

6.-Mejoras en la Concentración y en la Memoria de Trabajo

Si tuviéramos que definir qué tipo de droga es la nicotina, diríamos que es un estimulante, como la cafeína. Esto significa que, como otras drogas de esta misma clase, debería aumentar la capacidad de una persona para estar alerta. Para comprobar esto, algunos investigadores crearon un grupo de fumadores y otro de no fumadores, asignándoles dos conjuntos diferentes de tareas de “búsqueda” (como revisar un texto buscando información relevante) que presentaban cada vez una mayor dificultad. Estos fueron utilizados para comprobar los efectos que tenía la nicotina en la capacidad de atención y en “la memoria de trabajo” (que básicamente es el equivalente a la memoria a corto plazo).

A los fumadores se les dio una tarea cuando no habían fumado durante dos horas, y después otra (de una dificultad similar) después de haber fumado un cigarrillo. La segunda ronda de test era más difícil para compensar la familiaridad que habían adquirido con la tarea a realizar. En ambas pruebas, el consumo de nicotina permitió que los sujetos tuvieran un mejor rendimiento a la hora de hacer las pruebas. Al principio –cuando la tarea a realizar era nueva – los fumadores (después de fumar un cigarrillo) pasaban mucho menos tiempo revisando algo que ya habían mirado (indicando que su memoria a corto plazo había mejorado). En su segundo intento, cuando ya habían recargado sus depósitos de nicotina, ellos “cambiaban su estrategia”, permitiéndoles aumentar la proporción de cosas que miraban que eran relevantes (indicando una mayor capacidad de concentración respecto al problema a resolver). Este test puede haber utilizado cigarrillos –pero, con los cigarrillos electrónicos, se conseguirían los mismos beneficios sin tener que afrontar los conocidos riesgos que tiene fumar.