Os dejamos un artículo interesante del Dr. Gilbert Ross, director ejecutivo y médico en el American Council on Science and Health (Consejo Americano de Ciencia y Salud):

Los cigarrillos tradicionales siguen matando a medio millón de estadounidenses cada año, cantidad que se ceba mortalmente con la vida de más personas año con año. Sin embargo, una cruzada perversa se ha extendido como una epidemia por todo el país–dedicada a prohibir o restringir el acceso a los cigarrillos electrónicos, que no han hecho daño a nadie y permitió a muchos que dejaran de fumar.

Es una extraña situación de "mirar a través del espejo" -la prohibición de los e-cigarros considerándolos incluso como cigarrillos, cuando estos últimos constituyen el sistema de entrega de nicotina más letal, pero que se comercializan como lo han hecho durante décadas.

Poco después de que la FDA obtuvo autoridad sobre los productos del tabaco en el 2009, la agencia decidió que los e-cigarros representaban, de hecho, medicamentos para dejar fumar no aprobados por lo que pasaron a prohibirlos, yendo tan lejos hasta interceptarlas importaciones procedentes de China.

Desde entonces, las declaraciones oficiales de todas las agencias federales de "salud pública", entre ellos los Centros para el Control de Enfermedades, han advertido de manera unánime a los fumadores desesperados que ni siquiera se les ocurra probar los e-cigarros para ayudarles a dejar de fumar.

La FDA acaba de anunciar las reglas que, si bien son demasiado restrictivas( por ejemplo, no permiten a las empresas declarar la evidente verdad de que los e-cigarros son mucho más seguros que los cigarrillos regulares), no van lo suficientemente lejos para los antagonistas. Así que puedes esperar un impulso continuado en la Legislatura en búsqueda de la prohibición total o parcial-a pesar de los hechos.

La mayoría de los fumadores quiere dejar de fumar y más de la mitad lo intenta cada año. En su mayoría no lo logran, sin embargo: Las ayudas para dejar de fumar aprobadas por la FDA "triunfan" en uno de cada 10 intentos, apenas mejor que dejar de fumar de golpe.

Millones de ex fumadores han dado cuenta de esto, a pesar de las advertencias oficiales: las ventas de e-cigarros están por las nubes mientras que los cigarrillos están en un declive histórico. Estos ex-fumadores se han convertido en "vapeadores": en lugar de fumar, están "vapeando" e-cigarros.

¿Por qué los e-cigarros ayudan a los fumadores a dejar de fumar cuando los parches, chicles y medicamentos fracasan? Una combinación de factores: la dosis de nicotina es suficiente para satisfacer ese poderoso deseo y el uso del e-cigarro imítalos rituales de fumar-los movimientos de la mano a la boca, la punta de LED que brilla intensamente y el penacho o niebla inhalada y exhalada. Muchos también prefieren vapeos saborizados.

Ninguno de estos factores se encuentran en los productos aprobados, que son (por cierto) mucho más caros que los e-cigarros.

Otro de los atractivos para los fumadores es el costo relativamente bajo de los e-cigarros, en comparación con los cigarrillos(y en comparación con los parches de nicotina tan queridos por la FDA y demás agencias federales).

Pero un proyecto de ley de Nueva York establecería un impuesto exorbitante a los e-cigarros, que no han sido previamente focalizados con los impuestos parecidos a los del consumo de tabaco. El impuestoen realidad haría a los e-cigarros tan caros como los mortales cigarrillos reales. Este parece ser lo contrario de una medida de salud pública.

Por otra parte, su ganancia inesperada de ingresos previstos no se materializará, como vapeadores simplemente conseguirán sus e-cigarros a través de Internet o por fuera del estado.

Una de las preocupaciones más falsas es que los e-cigarros serán una"puerta de entrada" a la adicción a la nicotina y al tabaquismo. Los datos sugieren todo lo contrario: las tasas de adolescentes fumador es se han reducido significativamente en los últimos años, aún cuando el uso del e-cigarro se ha disparado.

Los políticos que buscan prohibir y gravar los e-cigarros dicen que "es en el interés de la salud pública." De hecho, esas medidas son la antítesis de la salud pública y protegerían a los mercados de cigarrillos al reducir el acceso aun éxitos o método para dejar de fumar. Si estos proyectos de ley se convierten en ley, van a ser simplemente una sentencia de muerte para los fumadores que quieran dejar de fumar.

Dr. Gilbert Ross es el director ejecutivo y médico en el Consejo Americano de Ciencia y Salud (ACSH).