Hillel Alpert, Israel Agaku y Greg Connolly, de la universidad de Harvard, acaban de sacar a la luz un estudio que examina el desarrollo y la utilización de aditivos de pirazina. El hecho de que las Grandes Tabacaleras haya sido el que ha desarrollado el uso de este tipo de aditivos es irrefutable – pero las afirmaciones de que se están añadiendo estos aditivos a los e-líquido de los cigarrillos electrónicos para aumentar su uso son acusaciones que van demasiado lejos.

Las pirazinas o metoxipirazinas (IBMP o 3-isobutil-2-metoxi-pirazina): son los compuestos responsables del gusto herbáceo en los vinos, y también son compuestos aromáticos que forman parte de muchos alimentos, como el pimiento verde, los espárragos, las patatas, etc.

El artículo de la investigación que se titula A study of pyrazines in cigarettes and how additives might be used to enhance tobacco addiction (“Un estudio de las pirazinas presentes en los cigarrillos y cómo estos aditivos pueden estar siendo utilizados para aumentar la adicción al tabaco”), ha sido publicado en la revista Tobacco Control del British Medical Journal. Las pirazinas son un grupo de compuestos químicos que, en los cigarrillos, juegan un importante papel a la hora de optimizar la entrega de nicotina a los receptores del sistema nervioso central del cuerpo.

Este equipo concluye lo siguiente: “Los aditivos e ingredientes con efectos quimiosensoriales presentes en los cigarrillos que promueven la adicción actuando sinérgicamente con la nicotina, lo que incrementa el atractivo del producto, facilitando la iniciación a la práctica de fumar, desanimando el cese de dicha práctica o promoviendo una recaída, deben ser regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos”.

El problema se encuentra en que, a través de su revisión bibliográfica, los investigadores no han podido ser demasiado precisos y sólo indican que los aditivos de pirazina PODRÍAN estar reforzando las cualidades adictivas de la nicotina: “La estimulación que hace la pirazina de los receptores olfativos podría reforzar un comportamiento aprendido, bien actuando sola o combinada con otros estímulos modales sensoriales”.

Todo se hace aún más vago cuando lo aplicamos a los cigarrillos electrónicos: los investigadores mencionan la presencia de tetrametilo-pirazina (0.9-1.5%), 2, 3, 5-trimetil pirazina (0.3-4.5%) y acetilpirazina (0.4-1.6%) en los e-líquidos. Pero, y es un enorme pero, este trabajo solo tenía en consideración los cigarrillos electrónicos de la marca V2.

El grupo asume erróneamente lo siguiente:

  • Que estos aditivos se encuentran en los e-líquidos por razones malignas en vez de ser parte del perfil natural de este tipo de productos.
  • Que los resultados son, en sí mismos, de confianza.
  • Que los efectos que producen son comparables, independientemente de que aparezcan en una concentración más baja.
  • Que las Grandes Tabacaleras están, de algún modo, detrás de esto.

El miedo que expresan es que “juntándolo todo, las pirazinas parecen aumentar el atractivo del producto y hacer que sea más fácil para los no- fumadores empezar a fumar, que sea más difícil dejarlo para los actuales fumadores y que sea mucho más fácil que los exfumadores recaigan en su hábito, así como puede ocultar los riesgos de fumar activa y pasivamente”.

Miedos que ignoran la ausencia de pruebas de un efecto de entrada, ignoran las investigaciones realizadas en relación a la eficacia del vapeo a la hora de conseguir que la gente deje de fumar, ignoran los resultados de los análisis de e-líquidos de estudios y más estudios que dicen que no son dañinos e ignoran todas las investigaciones que demuestran que el vapeo tiene un impacto cero en las personas que no usan estos dispositivos… y también olvidan que vapear no es fumar.

Investigaciones recientes llevadas a cabo por el Dr. Konstantinos Farsalinos han concluido que la nicotina de los e-cigarrillos parece ser mucho menos adictiva que la presente en los cigarrillos tradicionales. Pese a que todo tipo de investigaciones que analicen los componentes de los e-líquidos son muy bienvenidas, pedir una legislación sin tener pruebas fehacientes podría considerarse una actuación errónea y la relevancia de este estudio en relación al vapeo es muy frágil.