A medida que el debate internacional continua alrededor de cómo los cigarrillos electrónicos deben ser regulados y qué tipos de restricciones deben considerarse en torno a ellos, un estudio financiado en parte por el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos y publicado en la Revista Addiction aboga por menos restricciones y una mirada más abierta a los beneficios que estos productos pueden ofrecer.

Este estudio fue realizado recientemente por el Centro para el Estudio de los Productos de Tabaco en la Universidad Virginia y publicado por las noticias en Estados Unidos donde concluye que basado en la evidencia, las regulaciones estrictas sobre los cigarrillos electrónicos no están garantizadas.

El equipo de investigadores ha declarado que los cigarrillos electrónicos, cuando se les compara con los cigarrillos tradicionales, tienen la posibilidad de reducir las enfermedades y la muertes relacionadas al tabaco. Ya que estos productos constituyen alternativas a los cigarrillos tradicionales , el estudio ha concluido que los beneficios para los fumadores superan el daño potencial. Mientras, los efectos a largo plazo siguen siendo desconocidos, ya que los cigarrillos electrónicos han estado en uso apenas por una década a nivel internacional, sin estudios hasta la fecha, ni evidencia que demuestre que el vapor producido por los e-cigarrillos sea dañino tanto para el usuario como para terceros.

“La evidencia actual sugiere que existe un potencial para que los fumadores reduzcan sus riesgos de salud si los cigarrillos electrónicos son usados en lugar de los cigarrillos de tabaco”, dicho el investigador Thomas Eissenberg, quien es co-director del Centro para el Estudio de los Productos de Tabaco, el cual fue responsable de este estudio.

Mientras que las regulaciones para cigarrillos electrónicos que requieren que los usuarios y compradores sean legalmente adultos obviamente buscan el bien común, las restricciones que agrupan a los e-cigarrillos en la misma categoría que el tabaco y llaman a restricciones más estrictas no tienen sentido. Los fumadores que se pasan a fumar vapor lo hacen en un esfuerzo por buscar una alternativa; no un nuevo método de fumar tabaco.

Sólo el tiempo dirá dónde acabará el destino de las restricciones contra los cigarrillos electrónicos, no obstante entre tanto, es definitivamente un cambio en la dirección correcta que una amplia mayoría de la investigación sobre el cigarrillo electrónico ofrezca una visión positiva sobre este tema controversial.