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Pods: Guía sobre el dispositivo de moda

En 2003, un farmacéutico chino llamado Hon Lik llevó el mundo de los cigarrillos electrónicos al ámbito general. Desde aquel momento los seguidores del cigarrillo electrónico no han parado de crecer, hasta el punto que hoy en día es una industria que mueve millones de euros en todo el mundo. El fenómeno del vapeo se ha extendido tanto entre aquellas personas que buscan dejar de fumar como en aquellas que disfrutan con la cantidad de sorprendentes sabores que se pueden encontrar.

La tendencia en relación a los cigarrillos electrónicos desde sus inicios ha sido que, cada vez, estos han ido aumentando paulatinamente su tamaño. Del modelo inicial con forma y tamaño similar al cigarrillo, surgieron posteriormente los dispositivos alargados (tipo lápiz). Tras estos llegaron los mods de tubo y luego los dispositivos de petaca (también conocidos como mods o box mods). Los fabricantes han intentado cada vez más buscar la forma de hacer sus dispositivos más potentes para contentar a muchos vapeadores que buscan generar grandes nubes de vapor.

No obstante, algunos usuarios de cigarrillos electrónicos buscan un vapeo más discreto y prefieren centrarse en el sabor en lugar de en el vapor, o buscan un vapeo más parecido a los cigarrillos tradicionales. Para ellos han llegado los pods.

¿Qué es un pod?

La forma más fácil de describir un pod es como un dispositivo que se encuentra a medio camino entre un cigarrillo electrónico básico y un mod. Muchos vapeadores suelen iniciarse en el vapeo con cigarrillos electrónicos tipo lápiz, principalmente porque suelen ser baratos, discretos y fáciles de llevar y usar. Lo malo es que normalmente no tienen mucha potencia ―por lo que la cantidad de vapor que generan es bastante reducida― y su batería no suele tener una gran autonomía. También hay personas que prefieren iniciarse con un mod más avanzado, pero puede resultar algo abrumador la cantidad de resistencias, botones y modos de vapeo de que dispone si lo que vas buscando es un vapeo lo más sencillo posible.

En cierto modo, los pods te traen lo mejor de los dos mundos. Puedes disfrutar de la comodidad de un dispositivo tipo lápiz y del vapor que puedes conseguir con un mod más potente. Como su propio nombre indica, utilizan un cartucho (pod) en lugar de otro tipo de tanque o atomizador. Este cartucho contiene el líquido en su interior, que vamos a inhalar a través de la boquilla. Los cartuchos, siguiendo la actual normativa TPD tienen una capacidad de 2ml y tienen una resistencia en su interior. Existen cartuchos desechables (una vez que la resistencia pierde su vida útil, sustituimos el cartucho por uno nuevo), o cartuchos en los que se cambia la resistencia como si de un atomizador normal se tratase.
Por lo demás, el resto del dispositivo es similar a cualquier otro cigarrillo electrónico, ya que contiene una batería con cierta potencia que puede variar en tamaño, pero que habitualmente es algo mayor que un cigarrillo aunque mucho más pequeño que cualquier mod. Normalmente suelen tener un tamaño y forma similar a un mechero o un dispositivo USB.

Cartuchos abiertos o cerrados

Los cartuchos abiertos te permiten rellenar tu pod con líquido manualmente. Puedes escoger entre centenares de marcas, sabores, tamaños y niveles de nicotina. Habitualmente, se considera que los cartuchos abiertos ofrecen una calada suave y una intensa producción de vapor. Su diseño básico y el hecho de que el dispositivo solo dispone ―normalmente― de un único botón disparador, significa que no atraerás atención no deseada.

Los cartuchos cerrados funcionan de manera parecida a los primeros dispositivos que tenían forma de cigarrillos, ya que consisten en cartuchos rellenos de líquido que, una vez que el cartucho está vacío, se tira y se cambia por otro. La mayor parte de fabricantes suelen venderlos con distintas concentraciones de nicotina. Suelen ser bastante económicos y sencillos de usar, sin necesidad de mucho mantenimiento, ya que no hay que limpiar el tanque o cambiar las resistencias. Normalmente existen menos sabores entre los que elegir y a veces el líquido puede subir a la boca al dar alguna calada.

Actualmente, son más habituales los pods con cartuchos abiertos, ya sean desechables o de resistencias intercambiables.

Sales de nicotina

Desde que los cigarrillos electrónicos comenzaron su andadura, los fabricantes han estado utilizando habitualmente nicotina de base libre en los líquidos. Estos líquidos son una solución de nicotina mezclada con una base de propilenglicol y glicerina vegetal, que son las sustancias que transportan la nicotina cuando vapeas.

No obstante, en los últimos años muchos fabricantes han decidido pasarse a las sales de nicotina, un tipo de nicotina que es similar a la que se encuentra en su estado natural en la hoja de tabaco.

La nicotina de base libre es la que se ha estado utilizando desde el nacimiento del vapeo. La nicotina, en su forma pura y natural, no es absorbida de manera fácil por nuestro sistema. La nicotina pura posee un pH neutro, pero también es relativamente inestable. La nicotina de base libre ha sido estabilizada añadiendo un componente básico que hace que aumente su pH, lo que hace que se absorba más fácilmente sin necesidad de aumentar el nivel de nicotina. Cuanta mayor concentración de nicotina de base libre tengas, notarás que el sabor es más áspero y produce también un mayor golpe de garganta.

Las sales de nicotina son otro componente que ha sido estabilizado, pero en lugar de poseer un PH básico, han añadido ácido benzoico para mantener su pH neutro. Esto hace, al igual que ocurre con la nicotina de base libre, que esta nicotina se absorba de manera más fácil. La diferencia es que, al ser más neutra, puedes vapearla con una concentración más elevada sin que por ello produzca un sabor más áspero o mayor golpe de garganta. De este modo, es la forma de absorción de nicotina que se acerca más a la del cigarrillo tradicional. Así mismo, también es la que más rápido abandona nuestro cuerpo.

Ventajas de los pods

Los pods están diseñados para ser dispositivos sencillos que no requieren un aprendizaje para comenzar a utilizarlos. Tienen un funcionamiento realmente básico, quitar y poner el cartucho, de la batería, rellenar de líquido, y la mayoría tienen tan solo un único botón. Listos para usar en el momento.

Estos dispositivos son también muy ligeros y fáciles de transportar. Puedes llevarlos todo el tiempo contigo, e incluso los más grandes van a ser de un tamaño reducido, más pequeños que cualquier mod. Además, los cartuchos no suelen tener pérdidas de líquido, algo que puede ser bastante común en otro tipo de tanques sub-ohm de dispositivos avanzados.

Aunque los pods pueden producir una notable cantidad de vapor, son dispositivos muy discretos y puedes manejarlos fácilmente e incluso llevarlos en la mano mano o en el bolsillo sin que se note. También, otra de sus ventajas es que los pods son dispositivos bastante económicos, si los comparamos con otros kits más avanzados que se pueden encontrar actualmente en el mercado.

Desventajas de los pods

Las principales desventajas de los pods son tres. La primera es que, si utilizas cartuchos cerrados, la variedad de sabores y aromas entre los que elegir se reducen drásticamente. No obstante, tal y como hemos mencionado previamente, la mayor parte de pods hoy en día vienen con cartuchos abiertos, por lo que podemos seguir usando nuestros líquidos habituales preferidos (normalmente líquidos con una mayor concentración de propilenglicol) y sales de nicotina.

Otra desventaja ―al menos antiguamente lo era― es la capacidad. Hace tiempo podías encontrar tanques de hasta 8ml de capacidad. No obstante, según la actual normativa europea, todos los tanques han de tener una capacidad máxima de 2ml, por lo que los cartuchos y el resto de tanques se han visto igualados por esta norma.

La última contra es la autonomía de la batería. Normalmente, al tener un tamaño reducido, la duración de la batería suele ser bastante corta, sobre todo si lo comparamos con mods o baterías de dispositivos de tipo tubo. No obstante, como la potencia de este tipo de dispositivos es habitualmente menor de 20W y las resistencias están (o suelen estar) por encima de 1.0ohm, suelen tener una duración bastante sorprendente y, además, recargar la batería tiende a ser un proceso bastante rápido.

Conclusiones

Si te gusta crear nubes gigantescas de vapor unidas al sabor más intenso, posiblemente no seas un ferviente seguidor de los pods. Sin embargo, si eres nuevo en el vapeo, buscas un vapeo discreto con una absorción de nicotina más parecida a los cigarrillos tradicionales, o no te importa demasiado la producción de vapor y estás más centrado en el sabor, entonces un pod te da la oportunidad de descubrir una forma sencilla y fantástica de vapear. Los pods son dispositivos baratos, fáciles de usar y proporcionan ese golpe de nicotina que buscan aquellas personas que están dejando de fumar gracias a los cigarrillos electrónicos.
Además, la llegada de las sales de nicotina ha convertido a estos dispositivos en una forma perfecta de absorber la nicotina cuando estamos dejando de fumar. Sin duda alguna, los pods han llegado al mundo del vapeo para quedarse, ofreciendo una perfecta alternativa a los cigarrillos básicos o a los avanzados box mods. En definitiva, elegir un pod es una opción fantástica para ayudarte a olvidar el tabaco.